viernes, 24 de abril de 2015

Mini historia de como mis jugadores me hicieron ver la otra realidad...

Hola amigos y amigas de Toni y el Rol...

...La primera entrada oficial del blog quiero dedicarla a mis actuales jugadores los cuales mi hicieron abrir los ojos ante lo que un Director de juego tiene que hacer en las partidas.

Veréis, llevo relativamente poco en esto del rol como muchos de vosotros sabréis. He participado como jugador en algunas partidas y como Dj en otras tantas. Actualmente estoy dirigiendo la campaña de Cazadores de leyendas con un pequeño grupo de jugadores, tres en total, Fran, Roberto y Pau. Los cuales se ofrecieron amablemente a jugar la campaña. Campaña que quiero que disfruten jugándola tanto o más que yo dirigiéndola.

Pues resulta que estos jugadores en la tercera sesión de juego, al finalizar y off-line estuvimos comentando la partida y todos coincidieron en lo mismo, que en esa sesion no se había divertido tanto como en las anteriores. Evidentemente esto me hizo sentirme mal, ya que mi intención es que se diviertan y eso no había ocurrido en esa sesión.

Todos comentaron lo mismo, no habían notado la sensación de libertad en sus movimientos, decisiones, etc. Y la verdad es que tenían razón. Realmente estaba ciñéndome mucho a al manual de la campaña y quería seguirla a rajatabla. Con lo que muchas de las acciones de los jugadores no llegaban donde ellos querían, simplemente porque yo no quería que llegaran dado que el manual no ofrecía esa posibilidad.

Desde ese momento y durante unos días, estuve meditando sobre el tema y joder, tenían razón, debía ser más flexible. Pero no era flexible porque tenía miedo a no tener capacidad de improvisación que se requiera en cada momento. Pero finalmente me dije… “Qué demonios!!!” si quieren tirarse por un balcón que lo hagan, si quieren saltar de un puente que lo hagan, aunque no venga en el manual.
Y así fue, la siguiente partida les deje a su libre albedrío, sin tener muy encuentra los pasos que dicta el capítulo y dejando que los jugadores dejaran volar su imaginación. Sí que tuve que improvisar varias veces, pero finalmente todo salió a pedir de boca. Eso sí, el final no era ni parecido a como marcaba el manual pero si con los mismos resultados.

Realmente la experiencia fue fantástica, en parte porque vi que los jugadores volvían a sonreír, especular con lo que ocurriría a continuación y volvían a pasárselo bien, a la par que se involucraban más en la trama. O por lo menos esa es la sensación que me ha dado desde aquel día.

Con esto quiero decir que mis jugadores me han dado una valiosa lección que desde entonces intento seguir a rajatabla. O sea, coger la idea general del capítulo y dejarlos que se desenvuelvan como ellos buenamente quieran o puedan, siempre, claro está, marcándoles cierto ritmo e intentándolos llevar hasta el final que marca el capítulo.

Saludos y hasta la proxima entrada.